El 2026 se perfila como el año de consolidación para las fusiones y adquisiciones (M&A) a nivel global. Tras un 2025 con un aumento del 41% en valor total, el mercado apunta a superar récords históricos gracias a un contexto económico más predecible y al impulso de private equity.
En 2025, las transacciones M&A alcanzaron los 4.8 billones de dólares, el segundo nivel más alto de la historia. A pesar de la volatilidad geopolítica previa, diversas fuerzas macroeconómicas se alinean para sostener este dinamismo:
DC Advisory proyecta un repunte del 15% en el número de operaciones globales para 2026, con private equity al frente de la agenda. Este segmento ha registrado cerca de 6.000 inversiones frente a 2.500 desinversiones en los últimos doce meses, lo que evidencia la presión por desplegar liquidez.
Los bancos de inversión, encabezados por Goldman Sachs y otros grandes actores, recuperan protagonismo tras años de cautela. Se espera que participen activamente tanto en asesorías como en estructuración de financiamientos, capitalizando el renovado apetito de los compradores.
Algunos megadeals recientes ilustran cómo las grandes compañías orientan sus estrategias hacia sectores con crecimiento sostenido:
Boston Scientific adquirió el portafolio vascular de Penumbra por 14.5 mil millones de dólares en 2026, apuntalando su posición en medtech. Esta operación refleja el interés por activos con fuerte componente de innovación y flujos recurrentes.
Para contextualizar, basta recordar la adquisición de ARM por NVIDIA en 2020 (40 mil millones USD) o la fusión de Bayer y Monsanto en 2018 (63 mil millones USD). Estas transacciones históricas validan la lógica de buscar infraestructura digital escalable y flujos de efectivo duraderos.
El ritmo de las operaciones varía según la industria, pero dos áreas destacan con fuerza:
En España y Europa, el middle market se mantiene activo. Tras un primer semestre de 2025 sólido, la moderación estival dio paso a un repunte en la segunda mitad del año, y se espera que este segmento sostenga su ritmo en 2026.
Aunque las perspectivas son favorables, los responsables de M&A deben atender varios riesgos:
El foco se traslada de la cantidad a la calidad. Los inversores buscan activos con flujos de negocio predecibles y estructuras que resistan escenarios de incertidumbre.
El mercado M&A se apoya en un entorno más claro: las elecciones en EE.UU. y Europa ya quedaron atrás, los conflictos internacionales no presentan escaladas críticas y los tipos de interés apenas se mueven.
Estas condiciones generan un escenario propicio para alcanzar un nuevo récord histórico de volumen. Los despachos legales crecerán al ritmo de las operaciones, y las firmas de asesoría deberán ofrecer soluciones integrales que abarquen due diligence, estructuración fiscal y post-merger integration.
Para las empresas, la clave radica en anticiparse a las tendencias y en diseñar estrategias de crecimiento sostenido que combinen adquisiciones orgánicas y compras selectivas. Quienes alineen sus objetivos financieros y culturales podrán aprovechar al máximo este momento de auge.
En definitiva, 2026 promete ser el año en que la dinámica global de M&A transforme industrias, genere valor para accionistas y consolide ecosistemas más robustos. Aquellas organizaciones que actúen con agilidad y visión estratégica se situarán a la vanguardia de un mercado en plena expansión.
Referencias