En el entorno empresarial actual, la adecuada gestión de los recursos es clave para mantener la competitividad. Tanto los activos tangibles como los intangibles contribuyen al éxito y al valor de una organización.
Este artículo ofrece un enfoque amplio y detallado sobre ambas categorías de activos: definiciones, clasificaciones, ejemplos, normativa contable, criterios de reconocimiento y medición, amortización, tratamiento fiscal, impacto en la valoración y tendencias emergentes.
En contabilidad, un activo es un recurso controlado por la empresa que surge de sucesos pasados y del que se esperan beneficios económicos futuros. El Plan General de Contabilidad español (PGC) señala la distinción entre:
La norma internacional IAS 38 (NIC 38) define el activo intangible como un elemento identificable, no monetario y sin sustancia física, controlado por la empresa y con beneficios futuros comprobables.
Los activos tangibles se dividen en función de su plazo de uso o convertibilidad y del destino que se les dé dentro de la actividad empresarial.
Además, se diferencian según su uso:
Las características clave de los activos tangibles incluyen la existencia física y susceptible de deterioro, la medición del costo basada en el precio de compra y los costes directos asociados, y la aplicación de la depreciación para reflejar la pérdida de valor a lo largo de su vida útil.
Los activos intangibles representan el valor inmaterial que reside en patentes, marcas, software, licencias, relaciones con clientes y, especialmente, en el fondo de comercio. Se clasifican en:
Para su reconocimiento contable deben cumplir los siguientes criterios:
Según el PGC, la vida útil puede ser finita, lo que implica amortización, o indefinida, lo que requiere pruebas de deterioro de valor periódicas.
Para comprender mejor las distinciones entre activos tangibles e intangibles, a continuación se presenta una tabla comparativa:
La proporción de activos intangibles en el balance ha crecido de manera significativa. Empresas líderes en tecnología y servicios basan gran parte de su valor en gestión estratégica de los activos intangibles.
Estos activos influyen en ratios financieros como el retorno sobre activos (ROA), la valoración por flujos de caja descontados y el coste de capital. La adecuada contabilización y divulgación mejora la transparencia y la confianza de inversores y stakeholders.
La correcta identificación, valoración y gestión de los activos tangibles e intangibles es esencial para la competitividad y la creación de valor a largo plazo. Integrar ambos tipos en la estrategia empresarial permite aprovechar sinergias y adaptar la organización a un entorno dinámico.
Adoptar buenas prácticas contables, realizar pruebas de deterioro y actualizar las metodologías de valoración asegura que los balances reflejen fielmente la riqueza y el potencial de crecimiento de la empresa.
Referencias